Comunicado de la Defensoría del Pueblo de Bariloche     -    2 de Abril "Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas"

Comunicado de la Defensoría del Pueblo de Bariloche – 2 de Abril “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”

Soldados argentinos desembarcan en Malvinas Copyright © www.infobae.com Fuente: https://www.infobae.com/fotos/2017/04/02/las-53-fotos-historicas-de-la-guerra-de-malvinas/

A fines de marzo de cada año, se abre en Argentina, un período que nos convoca a la reflexión.

Es en estas fechas en las que debemos recordar que hemos sido rehenes de intereses que han dejado profundas y lamentables consecuencias en nuestra sociedad.

Ya el 24 de Marzo en la actualidad representa recordar el inicio de un período en el que se impusieron del modo más violento intereses egoístas, que distaban enormemente del bienestar social popular.

Si queremos saber si somos capaces de someternos al miedo o si existe la posibilidad de que un grupo de personas tome el control del Estado y nos arrebaten hasta la propia vida, podríamos simplemente mencionar esa fecha. Ese período de terrorismo de Estado duró 7 años. Durante todo ese tiempo, los argentinos nos vimos violentados en nuestra calidad de seres humanos. Debíamos pertenecer o parecer pertenecer a cierto sector o pensar de determinada manera, “o practicar la cultura del no te metás” para continuar nuestra existencia tan siquiera física. Este proceso de decadencia condujo al 2 de Abril de 1982.

Previo al inicio de ese período infame de nuestra historia en el año 1976, la soberanía argentina sobre el territorio de las Islas Malvinas era tema objeto de negociaciones por parte del Gobierno Argentino, el Informe “Rattenbach”[1] expresa que “32. Como puede advertirse, a través de la Organización de las Naciones Unidas y los No Alineados, Argentina había logrado un adecuado consenso sobre la legitimidad de sus derechos contra el mantenimiento de la situación colonial por parte de Gran Bretaña. En el Anexo II/3 se incluyen conceptos fundamentales sobre la libre determinación, principio sustancial de la posición británica.”

No obstante, el 2 de Abril de 1982 se inició la “Guerra de Malvinas”. Se puede afirmar que ese día fue testigo de que la megalomanía[2]  “Cuando se vincula a una posición de poder, ya sea militar, político, o de control burocrático, es probable que conduzca a un error de cálculo como un subproducto de la vanidad del sujeto[3]”.

Finalizada la Guerra de Malvinas, la Comisión de Evaluación de Conflicto Atlántico Sur convocada al efecto por la Junta Militar, realizó el Informe antes mencionado, recientemente desclasificado, y a fin cultivar la Memoria, preguntarnos por la Verdad y  abogar por la Justicia nos gustaría reproducir un fragmento del mismo.

El Informe “Rattenbach” a partir del párrafo 84 expresa que la designación del General Galtieri en la Presidencia de la Nación se dio en un momento en que el proceso de negociación llevado a cabo durante años con el Reino Unido respecto de la soberanía sobre las Islas Malvinas se encontraba en un “IMPASSE”, como resultado de la última reunión ocurrida en septiembre de 1981, en la que el representante inglés, Lord Carrington, había dado a entender la poca predisposición británica para seguir seriamente las negociaciones y el 27 de Enero de 1982, el canciller argentino Costa Méndez presentó la “Propuesta de Reactivación” al momento que, paralelamente se realizaba la planificación militar. El Gobierno Argentino expresó en ese documento que “puede elegir libremente el procedimiento que mejor consulte a sus intereses” confirmando las sospechas de una posible acción militar.

“89. El Canciller Costa Méndez no produjo ningún asesoramiento en el sentido de advertir al Comité Militar acerca de las consecuencias políticas y diplomáticas de la ocupación militar, ni tampoco acerca del momento elegido, en relación a una evaluación estratégica en el marco mundial y americano, la que nunca se realizó formalmente, y que estaba en su alta responsabilidad hacerlo.

90. El gobierno británico había resuelto desactivar para el mes de Mayo de 1982, una parte substancial de su fuerza naval de superficie. Esta información fue ampliamente comentada por la prensa. El Canciller, sin embargo, no tomó en consideración este dato. Omitió consultar sobre este asunto con el Embajador argentino en Londres, quien podía brindarle una información esencial para determinar la fecha más adecuada para la ocupación militar (…)

91. No se justifica la falta total de información en que se mantenía a nuestro Embajador en Londres, quién desconocía los planes argentinos (Operación “Alfa”, contrato “Davidoff”, etc). Tampoco fue consultado respeto de una posible reacción británica ante la recuperación de los archipiélagos. Resultó por otra parte, inoportuna la designación del Embajador Ortiz de Rozas para desempeñar otras funciones en Roma, teniendo en cuenta la importancia de ambas funciones y la distancia entre ambas capitales. (…)

92. Con respecto a la ocupación militar, Costa Méndez no tenía una idea clara de cuál era el límite del objetivo que se había propuesto la Junta y cuál era la alternativa en caso de producirse la respuesta por parte de Gran Bretaña (…)

93. Hay también un evidente descuido de nuestro frente diplomático en la ONU. No podían ser peores las condiciones para presentar batalla en este foro. No se tuvo en cuenta que:

a. El Embajador Roca había llegado a las Naciones Unidas en condiciones de salud precarias, una semana antes de la fecha de invasión (24-MAR), y cuando ya estaba en desarrollo la crisis por el asunto Georgias. No se había familiarizado con el ambiente y encontró frialdad entre los miembros del Consejo, de quienes el gobierno argentino espera apoyo.

b. Existía en numerosos países, parcialmente en los países europeos, un rechazo hacia el gobierno argentino por la cuestión de los derechos humanos.

c. La situación argentina se encontraba comprometida ante los países del llamado “3er. mundo” por las siguientes causas:

1) Denuncia de Nicaragua ante el Consejo de Seguridad por la presencia de tropas argentinas en Centroamérica.

2) A principios de marzo, el ex canciller había declarado que “no pertenecíamos al 3er. mundo”.

3) Entre los miembros No permanentes del Consejo de Seguridad había seis países “No Alineados”.

4) Nuestras representaciones en Cuba y Nicaragua no estaban cubiertas con personal del rango de embajador.

94. En estas condiciones, resultó inexplicable la premura por la ocupación. En la obsesión de resguardar la sorpresa estratégica, se eligió el peor momento desde el punto de vista de la política internacional. Lo sensato era superar la crisis de las Georgias y mantener la previsión de ocupación para una fecha posterior, y enderezar, mientras tanto, nuestra política exterior hacia el campo de los “No alineados”, para conquistar su apoyo. Esto debió ser advertido por el ex canciller.

95. También debe imputársele una errónea evaluación sobre la actitud que asumiría EE.UU. en caso de conflicto, a la luz de los intereses políticos en juego.

96. La participación de asesores del Ejército Argentino en Centro América y nuestra posible influencia en Bolivia, fueron factores que el Gobierno apreció erróneamente, ya que supuso que tales acciones tendrían tal importancia para los EE.UU., que su gobierno estaría comprometido a mantenerse equidistante en caso de conflicto con Gran Bretaña (Declaración del Almirante Anaya). (…)

98. Por otra parte, se sabía que Gran Bretaña y EE.UU. tenían fuertes intereses comunes en la OTAN y que, en caso de conflicto, este último país apoyaría en forma ostensible al Reino Unido.

99. El 01-ABR, en las últimas horas de la tarde, el General Haig convocó al Embajador Takacs en Washington y le manifestó estar en conocimiento de que se llevaba a cabo en esos momentos la invasión; pidió entonces que se detuviera esta operación que iba a encender el conflicto entre los países amigos de EE.UU., ofreció sus buenos oficios para actuar como mediador y advirtió finalmente, que si se desataba la guerra EE.UU. no podía permanecer neutral y necesariamente tendría que apoyar a Gran Bretaña.

100. Toda esta información Takacs la transmitió telefónicamente en forma inmediata y personal a Costa Méndez, considerando que el señor canciller “le había entendido claramente” y le adelantó, además, que el Presidente Reagan estaba tratando de comunicarse telefónicamente con el Presidente Galtieri, para ratificarle estos mismos conceptos. Al mismo tiempo, los agregados militares hacían lo propio con sus respectivos Comandos.

101. El Doctor Costa Méndez declaró que recibió la información y, a su vez, le transmitió al Presidente Galtieri la posición de los EE.UU.

102. El Brigadier Lami Dozo reconoció, también, que había recibido esta información por radiograma del Agregado Aeronáutico en Washington.

103. Pocas horas después, el Presidente Reagan le expresó al General Galtieri, telefónicamente, su honda preocupación por la gravedad de este hecho, ratificando la disposición de su gobierno para evitar el conflicto bélico.

104. EL GOBIERNO ARGENTINO TUVO, DESDE EL PRIMER MOMENTO (01-ABR), LA RATIFICACIÓN PRECISA DE QUE EE.UU. APOYARÍA A GRAN BRETAÑA EN EL CASO DE DESATARSE EL CONFLICTO ARMADO.

El hecho de no considerar la manifestación estadounidense en su estricta implicancia entra en el campo de lo subjetivo, puesto que no se tiene una base que vaya más allá de lo especulativo. El aviso de EE.UU. fue interpretado a la luz de los propios conceptos y no de las realidades políticas por parte de las autoridades nacionales.

105. Los tres ex Comandantes en Jefe y el ex canciller declararon que la crisis de Georgias precipitó la decisión de ocupar Malvinas.

Ello presupone la comisión de un error fundamental en el proceso de la toma de decisiones, ya que se antepuso lo accesorio a lo principal. (Este aspecto será analizado en detalle en el Capítulo III).

106. El Dr. Costa Méndez pretendió soslayar la responsabilidad cuando afirmó que el COMIL no le pidió asesoramiento en aspectos que eran de su competencia. Obviamente, la excusa resulta inaceptable, pues no conviene en la jerarquía personal y oficial por él ejercida.

107. Los Artículos 87 y 88 de la Constitución otorgan a los ministros una responsabilidad indelegable y solidaria con la del presidente. Además, los ministros, en su carácter de consejeros, representan en el gobierno las ideas más influyentes de la sociedad. Por eso, debido a su elevada misión, no pueden aceptar ciegamente la opinión del presidente, sino examinar por sí, como hombres de Estado, como servidores de la República, lo que es justo, legal y útil al bien común. Por otra parte, esta es la doctrina constitucional de la República Argentina.”[4]

Lo antes transcripto da cuenta solamente del inicio de una concatenación de errores. Cabe mencionar que estos “errores de cálculo” tuvieron consecuencias demasiado graves, en principio 907 vidas humanas se perdieron (649 ciudadanos argentinos y 258 británicos) y otros 1845 seres humanos que resultaron heridos.

Pese a recibir todas las advertencias y recomendaciones recibidas, el gobierno argentino de la época procedió a la ocupación militar. No sólo lo hizo en un tiempo equivocado, sino que ni siquiera reparó en capacitar, alimentar, vestir a los jóvenes argentinos que fueron obligados a luchar una guerra que no debería haber sucedido. Incluso hoy se debate judicialmente respecto si el trato inhumano, manifestado en innumerables testimonios, proporcionado a los soldados argentinos por parte de sus mismos compatriotas y superiores constituye o no un delito de lesa humanidad.

Es importante tener en cuenta que durante estos 36 años, familiares de 88 seres humanos argentinos que pusieron su cuerpo y pagaron con su vida los errores ajenos ni siquiera sabían dónde yacían los restos de sus seres queridos.[5]

Pero hoy y desde hace casi 36 años, los argentinos reflexionamos y vamos armando caminos institucionales para que perdure la frase “NUNCA MÁS”.

Seguimos regenerando nuestras instituciones a favor del respeto por los Derechos Humanos y hemos decidido vivir en democracia. Muestra de ello es la creación de la Defensoría del Pueblo y desde este lugar queremos difundir y empoderar a la comunidad en lo que por derecho le corresponde para “ponerle límite a la impunidad, la corrupción y la mala administración”[6].

Aún hoy restan corregir innumerables injusticias de estos sucesos lamentables, injusticias a las que fueron sometidos los soldados que allí tuvieron que estar. Soldados que pusieron el cuerpo, la vida y el alma.

Ellos, nuestros compatriotas, muchos que no volvieron de esa guerra injusta.

Ellos, soldados que eran esperados por sus seres queridos y nunca regresaron.

Ellos que son irremplazables en cada una de las familias que hoy faltan. Ellos que son llorados por su ausencia.

Ellos que también son irremplazables en la sociedad.

Ellos que tenían ilusiones, sueños y valentía, ellos que no volvieron.

Y ellos que volvieron,  y no pueden olvidar esa guerra inhumana y macabra con la que convivieron.

Ellos que buscan apaciguar su dolor. Que buscan superar esa tragedia, con el cariño de sus seres queridos.

Por todos ellos, POR SU PASADO, SU PRESENTE Y SU MEMORIA, debemos repetir y rememorar la FRASE “NUNCA MAS”.

“NUNCA MAS UNA GUERRA”. Que la historia nos alimente la memoria.-

 


[2] http://www.efesalud.com/megalomania-narcisistas-con-delirios-de-grandeza/

 [3] https://llbahtyrantsdictatorspsychopaths.wordpress.com/dictator/modern-era/megalomania/

[6] El espíritu de creación o razón de ser de esta Institución refiere, en palabras del Observatorio de Derechos Humanos de la Honorable Cámara de Senadores de la Nación a que “La Constitución puso en manos del Congreso de la Nación el instituto más jerarquizado para la protección de los derechos humanos de la ciudadanía: El Defensor del Pueblo. Un organismo novedoso, creado en el inicio de la década del noventa, cuando todavía la normativa de los derechos humanos sólo se asociaba a su violación. Sin embargo, ya desde su inicio dependió del tiempo, que es el que finalmente madura la cultura democrática, en un país marcado todavía por una cultura de poder, no de ciudadanía. El primer proyecto para crear la figura de Defensor del Pueblo fue presentado por los senadores Eduardo Menem y Libardo Sánchez, pero debieron pasar nueve años para que se transformara en la actual Ley Nº 24.284, sancionada el 1º de diciembre de 1993. Finalmente, aun cuando la institución no había sido incluida en el Núcleo de Coincidencias Básicas, base del acuerdo para reformar la Constitución en 1994, hubo más de media centena de proyectos para incorporar a la Defensoría a nuestra Carta Magna. Los argumentos, en general, coincidían en la necesidad de contar con un organismo de control para “ponerle límite a la impunidad, la corrupción y la mala administración”